Perfect Says (Win Wenders, 2023)

Perfect Days: La perfecta vacuidad

/ Blog / Por SPVM

Perfect Days (Win Wenders, 2023) o el lujo lleno de vacío. Sin embargo, este engendro es portador de un avieso discurso. El protagonista, un hombre en la tercera edad todavía fuerte y lúcido, se dedica a limpiar meticulosamente los sanitarios públicos de Tokio. Siempre de buen humor, amable, escucha mansamente música norteamericana, lee autores norteamericanos, y a mujeres, ¡que merecen más reconocimiento! El buen Win no deja pasar la ocasión de asentir a la agenda de Hollywood. La trampa de la trama es que la narración esquiva los datos sobre el pasado de este hombre, porque no es un rústico ni un obrero, tiene educación y una hermana rica hasta la ostentación. Aquí se esgrime el viejo truco de que cada quien se imagine lo que quiera. Como no sabemos qué lo orilló a llevar una vida descastada, tal vez no indigna pero sí fuera de lugar, pasan en fila india nuestros prejuicios. Esa es como la espiritualidad subliminal de la película. ¿Sugiere que este afanador ha llegado a ser una especie de Sidharta? ¿Que su sencillez y su sensibilidad lo ponen por encima de la frivolidad del común de los mortales? ¿O asistimos al inicio de una demencia senil? 

Tampoco entiendo el porqué de que este señor japonés, de costumbres japonesas, se solace en esas melosas canciones de gringos, y ¡en casetes!, el muy hipster. Sé que hay gente que escucha de rodillas a Lou Reed o Patti Smith, etcétera, y dirán oh qué gran música, y han de tener razón, pero su uso en esta historia japonesa la vuelve chuchería, la convierte en el kitsch tarareado por el respetuoso público mientras engulle el film. 

¿Y por qué no toma fotos digitales si usa un teléfono celular? Con su camarita Olympus de negativo, la típica point and shoot, le toma fotos al cielo y al follaje de los árboles, porque en el parque hay un árbol que es su amigo, nos deja saber el ambientalista Win en uno de los escasos diálogos. Y la prueba de que estamos ante una obra de arte es que el hombre sueña en blanco y negro. 

Al final, mientras va manejando su mini furgoneta y oyendo esa musiquita, poco a poco se le arrasan los ojitos de lágrimas. Se supone que eso nos debe bastar y sobrar para arrobarnos por la profunda existencia de este señor japonés colonizado por los que aventaron las bombas atómicas en su país. ¿De qué se trató esta cosa bonita, con un soundtrack padrísimo y dirigida por la gran franquicia Win Wenders? 

La nitidez de la fotografía y la intención ideológica de esta entidad realizada con inteligencia artificial firmada embona con The Zone of Interest (Jonathan Glazer, 2023), donde la perfección de su cinematografía se prostituye al servicio de una suntuosa propaganda sionista. La banalidad del mal es menor que la banalidad de filmarla. Glazer quizá lo hizo por dinero, después de la inquietante Under the Skin (2013) ya no seguía nada. 

Mario González Suárez